La "tesis" de Churchill ha sido corroborada después por científicos de medio mundo. Según los expertos, los adictos a la siesta no son perezosos, ni enfermos.
Todo lo contrario, suelen ser personas que tienen buenos reflejos, estupenda memoria y cometen menos errores en el trabajo.
Se puede definir la siesta tal y como lo hace Roger Brougthon, profesor de neurología de la Universidad de Otawa (Canadá):
"Proceso generado por el cerebro, como una parte más del reloj biológico, que regula los ciclos de sueño y vigilia".
Científicos y médicos recomiendan una duración
entre20 y 40 minutos
es suficiente, extenderlo mas es contraproducente.
Dormir la siesta reduce las probabilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, disminuye en un 30% el riesgo de sufrir infarto de miocardio, aminora las posibilidades de padecer arterioesclerosis y alivia el estres. Después de una buena siesta el cerebro funciona mejor, la agilidad mental aumenta y los reflejos son superiores.
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