En la pubertad comienza a desarrollarse, varía su tamaño con cada ciclo menstrual y aumenta de dos a tres tallas durante el embarazo y la lactancia. Estos cambios hacen que el pecho pierda firmeza y elasticidad. Por eso, es imprescindible extremar los cuidados diarios y aplicar productos que retrasen la flacidez.El busto no tiene músculos por sí mismo. Está compuesto de grasa, tejido mamario glandular, piel y el músculo pectoral en el que se apoya.Además, entre más grasa se tenga, más fácilmente se pondrá flácido.
Los grandes enemigos de la firmeza son:
- Variar a menudo de peso, en especial si se hace bruscamente.
- La gravedad, pues con el paso del tiempo, todo "tiende a caer" y el busto no es la excepción. Entre más grande es, más peso tiene y, por tanto, más disposición a caerse.
- La edad. Con los años y los cambios hormonales, el tejido glandular se reduce y esto hace que el busto tenga más grasa.
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