poco no conseguirás difuminar la ojera.
Un truco que nunca falla es utilizar el corrector sobre la base de maquillaje, poniendo especial atención en la zona cercana al lagrimal y en el crecimiento de las pestañas inferiores. Ambas zonas son las más oscuras del rostro y a veces las pasamos por alto cuando las maquillamos. 2. Difumina, difumina y vuelve a difuminar
Cuando estudiaba maquillaje, mi profesor siempre decía: “difumina, difumina y después vuelve a difuminar”. Tenía toda la razón: la clave no está en cómo aplicas la sombra o en qué color de sombra aplicas, sino en lo bien o mal difuminada que esté.
Piensa que el color se tiene que fundir totalmente con el párpado, creando un degradado perfecto. Sólo lo conseguirás con un pincel de pelo natural. 3. Tres toques que nunca fallan
El corrector es un producto imprescindible que hace verdaderos milagros. Si todavía no has encontrado tu corrector ideal y siempre estás buscando ‹‹ Anterior 2 Continuación ››