El Dominio de si mismo 3
Por: Daniela Carolina Arias
juzgar la armonización de la inteligencia con la memoria.
También debemos observar las letras inacabadas u olvidadas, pues estos son signos en los que se puede interpretar, junto con otros, la existencia de un mensaje que desde el inconsciente brega por salir a la superficie o, por el contrario, mantenerse fuera del recuerdo, en detrimento de la atención y la capacidad de concentración del individuo, no permitiéndole llevar a cabo sus tareas en forma completa o con la calidad que esta requiera.
En una breve ejemplificación diremos que, el punto adelantado expresa vehemencia, entusiasmo, precipitación; los puntos muy altos refieren ensoñación, idealismo, utopía; los puntos atrasados significan timidez, rechazo a ideas nuevas; el punto con poca presión: timidez, poca vitalidad.
En conclusión, para aumentar el poder de concentración, comenzar a incentivar el dominio de sí mismo y el autoconocimiento es necesario, entre otras cosas, hacer hincapié en la ubicación, forma y presión de los signos de puntuación, puntos de las I y J. A su vez, por medio de la autoobservación de las propias acciones, reacciones y pensamientos, se intensifica aún mas el ordenamiento diario, proporcionando un estado de serenidad y recogimiento sumamente sedante.
Preguntarse frecuentemente por qué se obra de cierta manera, si los móviles de la propia conducta se ajusta perfectamente a los principios individuales, a la verdadera intención, a la propia integridad psíquica, si satisface la propia voluntad o la ajena, ayudará a un cambio en el carácter, que hará persistir en los propósitos y, a su vez, la actitud serena, pero inflexible, modificará también el ambiente circundante.
PERSONALIDAD: TEMPERAMENTO Y CARÁCTER
“La serenidad es el fruto de todo. La intuición va mas allá del foco de figura y fondo de la percepción consciente.
La bilis irradia en la emotividad del líder, mientras una gota de sangre lleva esa chispa de vida que nos da la perpetuidad
.” El término temperamento proviene del latín temperamentum, que significa alear en justas proporciones. Es la expresión del estado dinámico, la actividad fisiológica y la naturaleza afectiva de un individuo, determinada por la herencia y la historia de su vida.
Maurice Periot centra su doctrina de los cuatro tipos de temperamentos, sobre las propiedades elementales de todo ser viviente: nutrición, reproducción, receptividad y reactividad. Así ratifica los temperamentos hipocráticos, de acuerdo a la fisiología, endocrinología y neurología.

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