Cuando ser Mujer es el problema
Por: El Pais
Trabaja desde hace un año en Tolo,
la cadena más popular del país.
Allí son cinco las mujeres en un mundo
de hombres.
Tres presentan noticias y dos son
reporteras.
Anese pisa la calle cada día
acompañada de un camarógrafo para
filmar lo que es noticia.
"Sólo me muevo por Kabul porque en
las provincias es imposible.
No podría salir con el micrófono.
Nunca aparezco en la pantalla.
Sólo pongo mi voz.
A mi familia no le gusta que sea
periodista. Mi padre es muy estricto y
me prohibiría trabajar.
Sentiría una gran vergüenza si todos me pudieran ver".
Viste un chador negro y se cubre parte del cabello con un pañuelo verde. Tiene unas manos grandes que no se corresponden a la dulzura de sus facciones. Mientras responde a las preguntas juguetea con un bolígrafo y garabatea en una libreta de notas.
Parecen su burladero. La entrevista se realiza casi en la clandestinidad, en los jardines de un hostal, lejos de las miradas curiosas.
"Cuando estoy en la calle grabando una entrevista los hombres me dicen cosas, algunas son insultos; otras, frases de mal gusto que no puedo repetir. (...)
La situación de la mujer no ha mejorado, en las aldeas sufren malos tratos.
Es una cuestión cultural: la mujer siempre ha sido un elemento secundario".
En el autoescuela Usmani, cerca del teatro nacional de Kabul, son tan modernos que enseñan a conducir a las mujeres que lo desean y pagan por ello.
No muchas se atreven a romper el tabú.
El volante es cosa de tipos rudos que mascan palillos, se hurgan la nariz sin esperar al semáforo que nunca funciona y meten el capó porque cada cruce es un campo de batalla.
En Uslami los machos peatonalizados no se conforman con su rol de mirones y vagabundean por los alrededores para llamar putas a las aspirantes.

Revista online de Tendencias para la Mujer Moda + Salud + Belleza + Arte
Recibe Gratis en tu
correo
electrónico
el
BOLETIN MENSUAL de regiabella.com
Novedades de Moda, Belleza y Salud.
• Politica de Privacidad